Antes de publicar, cada corresponsal revisa lo que escribe. Después, cuando alguien local detecta un cambio, la ficha se corrige.
Por qué confiar en lo que publicamos
Horarios orientativos, no promesas. Un local nocturno puede cambiar su puerta sin avisar a nadie. Anotamos la franja que vimos funcionar y aclaramos que es una referencia, no un compromiso del establecimiento.
Mapas simples, pensados para caminar. No dibujamos planos topográficos. Marcamos cómo llegar a pie entre dos puntos cercanos, con la distancia que un corresponsal recorrió y las referencias visibles en el camino.
Códigos de vestimenta según lo observado. Describimos lo que vimos en la puerta, no lo que dice un reglamento oficial. Si un lugar pide zapatos cerrados o evita shorts, lo contamos como observación, no como norma escrita.
Transporte nocturno sin garantías. Combinamos líneas públicas y tramos a pie según lo que funcionó en cada salida. No aseguramos disponibilidad ni tiempos de espera: eso depende de la ciudad, la hora y el día.
Sin verificación en vivo. No hay alertas ni seguimiento en tiempo real. Solo documentamos lo que la red editorial pudo confirmar en el momento de publicar. Si algo cambió después, se corrige cuando un corresponsal lo nota.